lunes, 13 de noviembre de 2023

Mío

 


Ardí cuando sangraba la derrota,
perdí la dirección y la cordura,
lancé una roca atada a mi cintura,
bebí de una falacia, gota a gota.

Quemé todos los barcos de la flota,
viví sobre la Tierra una aventura,
saqué mi propio escombro a la basura,
me dije ante el espejo "soy idiota".

Volé en un tremebundo escalofrío,
salté de un escenario apenas mío.
Rodó mi calendario por el suelo.

Cambié mi extraña forma de transporte,
le puse un sello más al pasaporte.
Dejé de ser persona. Vuelvo al cielo.


Rosales






Incipiente

 


Hay versos con delirios de cohete,
hay versos que intoxican elefantes,
también los hay cortados a machete
y simples tras metáforas pedantes.

Hay versos que parecen de juguete,
canijos o achacosos o menguantes,
hay versos de palanca o de falsete.
También son prescindibles y sobrantes.

Hay versos sobre hipérboles febriles,
escritos por lagartas y mandriles.
Hay versos como piaras de marranos

o bodrios de incipiente egolatría,
sin gracia ni color ni poesía,
y algunos han nacido entre mis manos.


Rosales






Durante

 


Abre los ojos. Mira en el espejo.
¿No ves cómo la imagen hoy es nueva?
Se fue tu "yo" descolorido y viejo
a morir en las sombras de su cueva.

Esta otra "tú" respira en tu pellejo,
saliste del estado en modo ameba,
del círculo vicioso del cangrejo
al entregar el alma en cada prueba.

Mírate bien, naciste de otra muerte
y quédate encantada al conocerte.
Te falta un mundo entero por hacer.

Vuelve a volar sin piedras en las alas,
apréndete durante las escalas
el código que activa tu poder.



Rosales




Perder

 


Colgarme de los copos del olvido,
dirigir la atención y la potencia
a escapar del estado de emergencia
y saber que de nuevo he suspendido.
Desandar el camino recorrido,
hacer un ejercicio de paciencia.
Pulir una forzosa indiferencia.
Quererme un poco más en un descuido.
Comerme la cabeza con los dientes,
morirme cada noche y las siguientes.
Salir del pensamiento monotema.
Salvar al corazón del cementerio,
mudarme de país y de hemisferio.
Verter todo el dolor en el poema.

Rosales







Si

 


Si vuelves a llamar desde el futuro
con tu labia de estrella y con tu ingenio,
haré conmigo misma otro convenio
para no regresarte. Te lo juro.
Si vuelves tan intenso y tan seguro
en tu rol de atractivo y alto genio
o el loco irresistible del milenio,
me escaparé inventando un claroscuro.
Si vuelves a exprimir la nube negra
porque verme dramática te alegra
o te pasas de irónico y de listo,
serás sólo un mensaje inexistente
y, al tenerte delante, frente a frente,
fingiré que no estás o no te he visto.


Rosales





Manual para el necio

 


Estudia mi perfil, encuentra daños
y dime que tu vida te disgusta.
Afirma, en tu retórica robusta,
que llevas aguardándome cien años.
Condéname más tarde a los engaños,
provoca una catástrofe o asusta,
y ve tomando la distancia justa
que cambia a los amantes por extraños.
Sé tierno y comprensivo pero poco,
sacúdete la culpa y hazte el loco.
Aguántate las ganas de correr.
Promete que mis datos no son ciertos,
ocupa tu lugar entre los muertos
y déjame caer, caer, caer.

Rosales





Naturaleza fría

 






Hazme de verso, anótame al instante.
Inyéctame en el iris un veneno
con púrpura de tinta de diamante.
Convoca a tu favor al dios del trueno.
Arrástrame a ese mundo imaginario
de hipérbole, metáfora y lirismo.
Conviérteme en el medio visionario
que puede levantarse de uno mismo.
Hazme de sangre oscura y utopía,
escríbeme excesiva e insensata
como la estrella palpitante y fría
que habita en una atmósfera de plata.
Atrévete a pensar: es invisible.
Sin cuerpo, sin funciones, sin sistemas,
mi forma de existir es imposible
y sólo puedes verme en los poemas.

Rosales