martes, 5 de marzo de 2024

Isabel V

 



Cuando Isabel se escribe en los poemas,
su corazón es furia de cascada,
la letra le desborda la mirada
y el verso se le escurre por las yemas.

Cuando Isabel escribe con los miedos,
la fuerza eleva un reino entre los hombros,
monta un suave escenario con los dedos
y se vuelca en el mar de los asombros.

Y si Isabel, romántica o sombría,
convierte su dolor en poesía,
explota la palabra en el papel,

libera al animal que lleva dentro,
la lírica dormida va a su encuentro
y es Isabel, la auténtica Isabel.


Rosales






Anhelo

 


La paz después de oscuros nubarrones,
el frio que a otro cuerpo te convoca,
las horas de dormir entre algodones,
los besos detenidos en la boca.

La fuerza reforzando posiciones
y el alma como el hueso de la roca.
La suerte actualizando sus versiones.
El modo de brillar cuando te toca.

La magia que te envuelve de improviso,
el metro que te lleva al paraíso.
Tener entre los brazos el anhelo.

Un logro sobre el verso a la deriva,
la cápsula benigna de estar viva
y el tren cuando circula por el cielo.


Rosales




Destello

 


No quiero un adonis que compre un anillo
ni un príncipe bobo ni un guapo de entrada.
Escojo al amante de nervio y colmillo,
al ángel caído de inquieta mirada.

No busco en tus ojos purgar el pasado,
beber tus dolores, sentir tu proceso.
Me inclino al deseo de estar a tu lado,
bajar al abismo, comerte de un beso.

Escojo que llenes de fuego la tarde,
la piel y los labios, las ganas, la mente,
que brille el destello del cuerpo que arde,
y hundirte en la boca del hambre caliente.

Me cansan las lentas rutinas del día,
el tedio que mata cualquier aventura.
Yo soy quien prefiere soñar la utopía,
el ave del cielo, siniestra y oscura.


Rosales




Invierno

 


No temas, ya me voy, no pasa nada.
Conservo tu recuerdo para el viaje,
un whatsapp sin icono ni mensaje
y el mapa del invierno en la mirada.
Me voy y dejo el puesto de invitada
a un vínculo carente de paisaje.
Prefiero la verdad al personaje.
Rechazo estar de niebla atravesada.
No temas, ya me marcho y poco importa
si puedo estar tranquila o me descentro.
Se acerca un porvenir de hermosas huellas.
Mi sombra sobre el cielo se recorta,
concibo otro futuro desde dentro
y vuelvo a mi lugar en las estrellas.

Rosales





domingo, 18 de febrero de 2024

Tesoro

 


Soy más de lo que adviertes, te lo juro.
Albergo un universo de papel
donde lucha la luz contra lo oscuro
debajo del tesoro de la piel.
Viajar entre neuronas no es seguro,
los sueños ponen rumbo al desnivel.
El combate regresa del futuro
y atacan pensamientos a granel.
Mi mente es una cueva de dragones,
un choque entre diversas opiniones
mientras nadie es quien tira la toalla.
La sangre es un dolor que acaba en tinta.
Soy a la vez idéntica y distinta:
una mujer y un campo de batalla.

Rosales






Suspiro

 



"La oveja fue consciente del engaño"
(Juan Antonio Rivera Gorjón)


La oveja sabe ahora que es un sueño,
un circo de cartón, un espejismo,
vivir y pernoctar sobre el abismo
del préstamo en la farsa de diseño.
Sucumbe muchas veces en la vida
volando del suspiro hasta la pena.
Su forma en el conjunto le es ajena
o está varios kilómetros perdida.
La ovina no consiente el escenario.
El mundo es el siniestro itinerario
que iguala las cabezas y se alegra.
Se va sin su pastor de madrugada.
Por ser un mal ejemplo es señalada
e insisten en llamarla oveja negra.


Rosales





Eternidad

 



"Yo soy el agua clara, transparente"
(El Narrador de los Mundos)

Yo soy del mismo espíritu que el fuego,
camino sobre el cosmos de la lumbre.
A veces soy oscura incertidumbre
y en otras ocasiones me despliego.
También, la voz que emerge de la llamas,
mitad eternidad, mitad sombría,
como una recurrente biografía
con grandes epopeyas y con dramas.
Soy como el rostro
de las estrellas,
llevo sus huellas
bajo la piel.
Desde el origen,
nadie me obliga,
soy la enemiga
de los clichés.
Fatídica y certera,
mi calma es una inmensa llamarada,
el brillo de la hoguera,
el ojo de la nada
que ajusta su fulgor a la mirada.
Yo soy de ardiente frío,
de brasa que se forja en el invierno,
un rojo escalofrío
ligero, suave y tierno.
El fuego que se cuaja en el infierno.
No soy de nadie,
noche y aurora,
la defensora
de la verdad.
Ardo en la nubes,
no tengo miedo.
Con solo un dedo,
puedo quemar.


Rosales