lunes, 7 de octubre de 2024

Miedo

 



Es un temblor y es un escalofrío
(Miguel Cobo Rosa)


Es una sombra, el pánico, la ruina,
la estampida feroz, un negro aprieto,
el verdugo que a diario te asesina,
el sudor de la carne, un mostruo inquieto.
Es un ojo detrás de la cortina,
una boca que rompe el esqueleto,
es la muerte metiéndose en harina,
un infierno, el delirio sin objeto.
Te mastica los sesos, te fractura,
te arrodilla, te cuece, te tritura
y contempla, orgulloso, el resultado.
Es la bestia, es la garra del desastre,
quien te deja sin voz, para el arrastre,
y se alegra de haberte derrotado.

Rosales





Azar

 



Perdida en el oculto sol de hielo
de una simulación descontrolada,
el azar me dirige, a veces vuelo
donde explota el azul de la alborada.
Hay alguien que me observa desde el cielo,
escucho su sonora carcajada.
Cuando quiere me arrastra por el suelo
y me deja en el polvo abandonada.
Detrás de la escafandra de su risa,
deseo, con espanto, a toda prisa
un fallo, la ocasión, que se descuide.
Aquello que me asusta por la noche
es el juego siniestro de un fantoche
y quiero despertar o que me olvide.


Rosales





Sonatina de la Espada del Mal

 



El jardín de los lirios donde duermo segura
tiene fuentes doradas en la hermosa espesura
y relumbra el paraje del rubor celestial.
A pesar de la imagen de exultante belleza,
siempre sopla una brisa con perpetua tristeza
y vigila en la puerta el Arcángel del Mal.
Tras la estatua de mármol que protege el palacio,
unos ínfimos duendes me susurran despacio
que el jardín es reflejo de mi propia ilusión.
Cuando escucho de fondo la corriente de plata,
se confunde en el verde mi vestido escarlata
mientras flotan las nubes de sutil algodón.
Y, si tocan de noche las campanas del cielo,
se despegan las sombras de mis huellas del suelo
y los árboles visten su corteza de piel.
El festejo nocturno del crepúsculo malva,
desde el prístino ocaso hasta el rayo del alba,
alimenta la tierra con estrellas de miel.
Quiero ser jardinera del vergel de los lirios
porque crecen las flores de mis gratos delirios
donde habitan los elfos y el guerrero feroz.
Mi corona es el tiempo de las horas ociosas
que procuro al cuidado de las frágiles rosas
o mirando la lluvia que me canta sin voz.
Mientras tanto, en el muro, se impacienta la muerte
y me espera el acero de la espada más fuerte
a que cruce la puerta de mi dulce pensil.
No me turban sus ojos ni su cuerpo sin alma
ni sus negros designios me quebrantan la calma
ni me inquietan los gestos de su faz de marfil.
Un dragón me protege de los malos momentos
y volamos los dos a través de los vientos
o adornamos el aire con estelas en cruz.
Tras la estatua gigante, nos animan las hadas
y nos tienden el roce de sus manos amadas
cuando mecen las curvas de sus alas de luz.
El jardín de los sueños es un canto a la vida,
el alegre vergel de bondad desmedida
donde el mal palidece si se encuentra ante el bien.
La Maldad me persigue más allá de la hierba
para hacerme algún día la fatídica sierva
que se lleve al infierno y la adore también.
El jardín de los lirios me resguarda de todo,
en su mágico entorno de ilusión, me acomodo
y me alienta el suspiro que perfuma la flor.
Que me espere la espada de la mala fortuna,
ornamenta mi frente el ardor de la luna
e ilumina mi pecho con sus llamas de amor.


Rosales





Mármol

 



"Aprendan el idioma de los raros"
Luis María Pérez


Sospechen del amor de escaparate,
lapiden con el mármol del olvido,
escuchen a los locos de remate
y duden del glamour del buen partido.
Extírpense los juicios del gaznate
y borren de la historia lo que han sido,
aplaudan el valor del disparate.
Permítanse hacer algo sin sentido.
Distánciense del cónclave del necio,
arránquense las mieles del desprecio
y observen la verdad bajo otra lente.
Alejen al mesías del estrado
y espanten al tramposo de cuidado.
Consigan aceptar lo diferente.


Rosales







Legua

 



(Para Nadie)

Eres el puto transformer del verso,
una canción con la daga en la mano,
eres el ritmo endiablado y perverso
de un ingenioso y amable villano.

Ves a la legua la letra en el fondo,
rizas el rizo como un trapecista,
haces en nada un soneto redondo,
eres tremendo, ingenioso y artista.

Eres el verde uniforme que vuela,
alguien que crea modelo y escuela.
Sabes que flotas como un Supermán.

Eres la magia que brota de oficio,
eres un loco que escribe de vicio.
Eres la voz de quien dice ser Juan.

.........................................................

Eres quien vuela, quien canta y escribe
un multiverso de magia y ficción,
eres un pobre coyote que vive
dentro de un verso gestado en Plutón.
Ves a kilómetros miles de rimas,
plantas metáforas dentro del pecho,
trepas los mares y surcas las cimas,
llevas a Lola a volar por el techo.
Un sanitario con pluma de estrella,
Nadie en concreto, el que deja su huella
y hace poemas como un huracán.
Eres el claro rehén del ingenio,
tienes la lírica inmensa del genio.
Eres la voz de quien dice ser Juan.


Rosales 






Arena

 



No sé cómo empezar: han sido tantas
las cosas que han surcado mis arterias
sobre este devenir llamado vida
que mezclo lo real con lo ficticio.
No sé cómo empezar para que fluyan
la letras por los ríos del instante
y pueda desaguar el pensamiento.
Pretendo restaurar la conexión.
Aún sigo entre las olas de las nubes
y tiendo el corazón a lo imposible.
Así me llega un verso y luego otro.
No sé cómo empezar a estar presente,
a ser arena a veces y otras roca
o amiga cuando te haga falta hablar.


Rosales





Balas

 



A veces todavia llueven balas,
el tiempo es demoníaco y huraño
detrás de un aluvión de rachas malas.
Te echo más de menos cada año.
Por muy poco conservo aún las alas.
No sabes cuánto al limite te extraño.
Alumbro la penumbra con bengalas
y soy mi soledad y me acompaño.
A veces, como ahora, pierdo el rumbo,
me voy, me desasisto, me derrumbo
y sé que tu fantasma vive aquí;
hablándome de ayer, descolorido,
me acerca tu mensaje hasta el oído:
que sigues sin poder estar sin mí.


Rosales