Perdida en el oculto sol de hielo
de una simulación descontrolada,
donde explota el azul de la alborada.
Hay alguien que me observa desde el cielo,
escucho su sonora carcajada.
Cuando quiere me arrastra por el suelo
y me deja en el polvo abandonada.
Detrás de la escafandra de su risa,
deseo, con espanto, a toda prisa
un fallo, la ocasión, que se descuide.
Aquello que me asusta por la noche
es el juego siniestro de un fantoche
y quiero despertar o que me olvide.
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