lunes, 28 de agosto de 2023

Ellos

 


Ellos compiten todo el tiempo,
y enseñan el rastro de su basura gráfica como un trofeo.
Les desgasta la ametralladora de flash y reconocimiento
forzado, artificial,
en un agotador y sobrehumano campeonato
por ser el único en la canción irrepetible.
Siempre.
Así de efímeros son los resplandores de la fatalidad
cuando en el anonimato
- más allá de la extraña mente del observador,
donde resiste el salvaje interrogante del pensamiento vivo-
y en el sueño de la pobre existencia contemplativa,
se agita el inigualable
placer
de no ser nadie.


Rosales 




Supervivencia Navideña

 




Ay, Navidad, qué triste es tu alegría
con tu elenco de luces pretenciosas
porque vendes amor e hipocresía
para engordar el precio de las cosas
en una inercia agotadora y fría.

Ay, Navidad, también melancolía
derramas en tus cenas fabulosas.
¿No podemos dejar para otro día
estas juergas absurdas y ruidosas?
Es que mira, no puedo todavía.

Me vienen mal, lo siento, este es mi abismo,
pues evito sumarme al espejismo
de fiestas programadas y locura.

Tu gris felicidad es tan amarga
que quiero estar tranquila sin la carga
de verme en estas fechas a tu altura.


Rosales 




El trato



 Solo tengo versos que ofrecerte, sueños de poeta,

odas a la muerte… ( Luis Valero de Bernabé )



Mago de los bosques, voz de las tinieblas,
príncipe de fosos, árboles y nieblas,
más allá del eco del mundo feliz,
vengo a que procures lo que yo no puedo;
tú, con tus hechizos que asustan al miedo,
dame de la ciencia que nunca aprendí.

Soy el recipiente de un poder pequeño,
un ser que practica magia de diseño,
burdos sacrificios sin ningún valor.
Quiero entre mis bienes lágrimas de hada,
cientos de legiones fieles a mi espada,
siervos que me ofrezcan sangre de dragón.

No tengo riquezas en mi patrimonio,
guardo entre mis pliegues artes de demonio,
odios desatados, pérdidas de fe.
Sufro la enseñanza del amor siniestro,
un maligno engaño de un hostil maestro,
huellas de traiciones en mi humana piel.

Trasgo del infierno, faz del ostracismo,
ciego nigromante del perpetuo abismo,
borra los recuerdos de mi antigua luz.
Nunca me convenzas de evitar temores,
puedo ser leyenda, provocar horrores,
cínica y malvada como lo eres tú.

Déjame que beba de tu misma suerte,
llévame al olvido, márcame de muerte
mientras salga pronto de la soledad.
Siempre seré tuya tras este contrato
si una vez por todas cerramos el trato
y haces que me incline del lado del mal.

Rosales 



Sexosexoneto

 


Vas a soñar conmigo cada día,
como sueña la carne el labio hambriento,
a golpes de deseos en tropel.
Cometeré contigo la osadía
de apoderarme de tu pensamiento
hasta que sea de tu misma piel.
Seré placer y besos y alegría,
gemido que te deje sin aliento
o el empapado verso en el papel.
Seré un instante tuya más que mía
y sentirás lo mismo que yo siento
a través de la lucha sin cuartel.

Vas a soñarme así, no cabe duda,
adentrándote en mí, lisa y desnuda,
diciéndome al oído que me amas.
Me soñarás contigo cada tarde,
el sexo puro que de sexo arde,
como un único cuerpo entre las llamas.


Rosales 


Soneto ON

 


Su piel alcanza el hambre de mi boca
y, al roce de los labios, se deshace.
Él tiembla un poco más cuando me toca
y a mí me gusta todo lo que hace.
.
Me agita verlo rápido y certero,
con un punto salvaje de egoísmo;
lo siento entre mis piernas, y me muero
camino de alcanzar el dulce abismo.
.
Da gusto retratar cómo disfruta
y ver que nuestra unión es absoluta,
pues yo le doy también lo que merece.
.
¡Ay, dios!, ¡qué sensación tan placentera!
En ello se me va la vida entera
mientras fluye el amor donde florece.


Rosales 



¿Qué es poesía? (A Bécquer)

 


Podrá el orgullo del ardiente cielo
girar la tierra,
podrá extinguirse de la faz del orbe
la primavera,
podrá lo oscuro huracanar la gasa
de las estrellas,
pero jamás la inspiración podrán
arrancar del poeta.

Podrá el océano anegar las dunas
de los desiertos,
podrá el racimo del airoso rayo
rugir sin eco,
podrá el murmullo del vergel sonoro
guardar silencio,
pero el poeta volverá a sangrar
un manojo de versos.

Podrá el tormento negociar un pacto
con el amor,
podrá calmarse la inquietud de lumbre
del corazón,
podrá la niebla combatir a muerte
la luz del sol.
¡Ay, poesía!, ¿pero habrán de amarte
como te quiero yo?

Rosales 



Adverbio de negación

 


No es el amor. No es eso lo que siente
este animal de corazón salvaje
ni la inquietud de espuma y de oleaje
que asoma por las curvas de la mente.

No es el amor. No es ese inconveniente
el que escribe su nombre en mi paisaje
cuando me impide que del aire baje
si dejo que su abrazo me alimente.

No puede ser, qué va, no me interesa
volar en este sueño reducido
en el que cada movimiento pesa,

y un cuerpo claro, y suave y distraído
elude transitar por la sorpresa
de lo que soy, y lo que se ha perdido.


Rosales