miércoles, 4 de octubre de 2023

Thinking of Heaven



 

¿Quién eras tú, que parecías llano
en el milagro de un espacio vivo?,
¿de qué ficticio y hondo meridiano
quisiste hacer un mundo alternativo?
Tan guay y tan fantástico y urbano,
¿quién eras?, ¿un infierno progresivo?,
¿un cielo con el alma de villano?,
¿el ojo que destruye al objetivo?
El siempre y el jamás, en plena huida,
te extienden una helada despedida
pues, aunque borre la memoria, muerdo.
¿Quién eras? -cuando sueño me pregunto-,
¿un tópico?, ¿otro cánido difunto?
Quién eras tú si ya no te recuerdo.

Rosales






martes, 26 de septiembre de 2023

El lenguaje de los perros

 


Los restos del naufragio en la camilla.
Un ruido en el portal, y el alma oscura.
El hilo del dolor en la mejilla.
La carne tras los puntos de sutura.
La sangre en el exilio y sin orilla
al último bastión de la cordura.
Un sueño necrosado en la costilla.
La neura mientras hurga en basura.
Un túnel donde caigo y agonizo,
me salgo de la piel y me deslizo
a mi otra yo, que emerge del reverso.
Respira el corazón sobre la hierba.
El ojo del poema es quien me observa
y, al poco de latir, me escribe el verso.

Rosales







Be water

 


Ahíta de estrecharse, se doblega
la mente, bajo el moho y la doctrina.
Se expande igual a cero en su bodega
y pasa la ilusión por guillotina.
Extraña, como el pájaro que ruega,
un sueño se le asoma a la retina.
Aguardan las neuronas otra entrega.
Planea levantarse de la ruina.
Si fuera una sustancia permeable,
un líquido incoloro y saludable
o el llanto de una nube en la piragua,
tal vez su proporción, hecha de hierro,
pasara, tras un largo y crudo encierro,
a ser en cada molde como el agua.

Rosales




Pan

 


Si Wendy no te hubiera descubierto,

estarías jugando al pilla pilla

por ser ese mocoso boquiabierto

 que estima la ocasión maravilla.

 

Si Wendy no supiera que era cierto,

seguiría tu affaire con Campanilla,

aun metiendo la pata -y a cubierto-,

desde el dedo del pie hasta la rodilla.

 

Peter Pan, no te centras ni maduras,

oscilas entre varias aventuras,

y te bebes el aire a bocanadas.

 

 

Campanilla se va, Wendy te deja.

Ahora vuelas solo, sin pareja,

y te quedas sin polvos y sin hadas.


Rosales 




 

 


A Juan Portillo

 


Qué océano, qué lírica, qué musa

se funde con tu voz, se viene arriba;

qué duende, qué instrumento te motiva.

Por qué la poesía en ti abusa.

 

Qué música, qué cielo y con qué excusa

la viertes en tu sangre creativa

y exprimes la oportuna tentativa

para tocar su corazón de ilusa.

 

Qué bestia te contiene -y qué melena-,

tras dejarte la piel en cada escena

al vencer con tu espada el desafío.

 

Tú eres de otro mundo, de otra parte

y, cada vez que brillas con tu arte,

se apodera de mí un escalofrío.

 

Rosales 






La absenta dos

 


Quisiera ser un sueño,

salir de lo real porque me duele,

un pájaro sin dueño

 que nunca se desvele

y ser de fuego y aire mientras vuele.

 

La absenta es el letargo,

el punto de inflexión, mi medicina,

un dulce sorbo amargo,

la espada que fulmina

al monstruo que mi mente se imagina.

 

Dormirme necesito,

pues soy por la mañana noche oscura.

Volver al infinito,

dejar esta amargura.

Despierta vivo inmersa en la locura.

 

¿Bebida? Por supuesto.

Me bebo la ilusión, la estrella amada.

Apuro el hondo gesto

que anida en la mirada

y el canto en el regreso hacia la nada.


Rosales 




 

 

 


¿Duermes? ( A cuatro manos con Juan Nadie )

 


¿Estás despierto o todavía duermes

el manso sueño de tu voz callada?

¿Te mece el mar que llevará a la nada

en naves mágicas y al tiempo inermes?

 

¿Estás despierto en el mural de tierra

que hace de Edén bajo el jardín de sombras?

¿Sueñas que existe lo que nunca nombras?

¿Es la vigilia una continua guerra?

 

¿Estás despierto sobre nubes grises

que te han mecido desde mil países

en la frontera de tu oscuro sueño?

 

¿O vas dormido adonde nadie sabe

en esta atmósfera invisible y suave

del escenario del global diseño?


Rosales y Juan Nadie