He llegado a la tierra a darlo todo,
la belleza, el amor, el movimiento,
el imprevisto que me arrastra al lodo,
la trampa de la voz del pensamiento.
Estoy para gastar la sangre, el codo,
las etapas, las horas, el momento,
el ajuste en la crónica y el modo,
la forma de afrontar el sufrimiento.
Al ser de hierba y agua, monte y llano,
un trozo de universo, un ser humano,
para cerrar el círculo he venido.
A consumir la levedad del traje
y a abandonar, tras el aprendizaje,
incluso lo que nunca ha sucedido.
Rosales
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